Centro Municipal de Salud de Tres Arroyos

El juego como derecho y como forma de dar amor

Noemi y Lennix te cuentan el valor del juego en la identidad, como factor protector y que juegos o juguetes elegir para cada edad del niño.

El juego es un momento formador de la identidad en los niños. El uso de juguetes es fundamental para el desarrollo infantil,  son elementos a través de los cuales los  niños exploran la realidad, encuentran nuevos caminos, desarrollan su imaginación, aprenden el mundo que los rodea y prueban  estrategias.

En el día de la niñez, dialogamos con Noemí Benitez y Lennix Díaz especialistas en el tema para conocer la  relación del juego con el bienestar y la salud de los niños. Que juegos y juguetes son propicios para cada edad o por el contrario cuales pueden ser perjudiciales. Sonia Sigolí,  Jefa de enfermería de Pediatría del Centro de Salud relata la situación del niño internado.

“Los niños tienen necesidad de mirar, tocar, curiosear, experimentar, saber, conocer, expresar, crear, imaginar y soñar.   Es un impulso innato que los empuja desde el nacimiento a descubrir, explorar, apropiarse y  amar  el mundo que los rodea posibilitando así un sano y armonioso desarrollo físico, cognitivo y social. Fundamenta Lennix.

imagenes de actividades pre pandemia

Lennix Johana Diaz es Psicóloga,   maestrando en psicoinmunoneuroendocrinología. Formada en clínica con orientación Sistémica,  neuropsicología y desarrollo infantil temprano. Es nacida en Colombia y radicada en Argentina desde hace 20 años. Desde hace  4 años es la Coordinadora de los Centros de Primera infancia dependientes de las Secretarías de Prevención y Salud y de Desarrollo Social y con una fuerte actividad docente en varios países latinoamericanos como Colombia y Panamá.

Por su parte, Noemí Benítez  es Trabajadora Social y actualmente se desempeña  como Jefa de Residentes del Centro Municipal de Salud, a su vez es articuladora local del Programa Infancias y Juventudes de la Región Sanitaria 1, dependiente de la Subsecretaria de Salud Mental de la Provincia de Buenos Aires y es  Docente de la Escuela de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata.

¿Noemi, cuál es su relación con la niñez, con el juego y los juguetes?

“Desde el 2015 formo parte del Proyecto de Extensión Universitaria “La Otra Esquina” es una Juegoteca barrial, que se encuentra emplazada en un CEU (Centro de Extensión Universitario) de la ciudad de Mar del Plata, desde ese entonces y para darle forma a ese espacio, con mis compañeros,  nos fuimos formando en todo lo relacionado a lo lúdico y su relación con la salud, el juego como factor protector, el juego como derecho. Para formar la Juegoteca fuimos buscando aquellos juguetes que permitieran la participación de todos, sin excepción. De esta manera fuimos aprendiendo e investigando sobre juegos que promovieran la expresión e imaginación. Comprendimos que era importante contar con materiales que promovieran lo lúdico desde lo corporal, lo sonoro y lo artístico”.

Noemí cree no haber abandonado la niñez, si como ciclo vital quizás pero no en esencia, de hecho es una persona que hace de cada una de sus actividades un espacio de disfrute, un aprendizaje constante y al mismo tiempo, nunca deja de enseñar, de mostrarse transparente, cualidades que afloran en los niños y que en ella perduran. Al recordar su niñez, nos cuenta que “que me gustaba mucho jugar a la mancha, las escondidas, también me gustaban los dinosaurios y las figuritas”.

Los primeros juegos de los niños son los motores, explorando los movimientos de su cuerpo y los objetos que les facilitan. El juego es importante, porque como decía Montessori, es el método utilizado para aprender acerca del mundo”, asegura Noemí.

Valorar el jugar como un fin en sí mismo

“El juego es entonces un factor básico para el crecimiento, que le permite conocer y explorar su cuerpo a través del movimiento y contribuye al desarrollo de habilidades motoras gruesas como saltar, correr, trepar  y finas como sostener un lápiz o cortar,   facilitando el desarrollo del lenguaje que le permite comunicar emociones y pensamientos, además de favorecer la interacción social con otros niños.

Jugar despierta la curiosidad que es motor del aprendizaje y de esta manera adquiere un valor educativo evidente.  Pero esto no significa que siempre en la interacción con el niño el jugar implique enseñarle algo, por ejemplo, los colores, las letras.  Es importante valorar el  jugar como fin en sí mismo, sin exigirnos, ni exigirle al juego ninguna utilidad, ya que esta mera actividad resulta saludable para el niño y su cuidador”. Amplia Lennix.

“A través del juego se desarrolla aprendizaje, confianza, seguridad, pero me parece importante destacar sobre todo en estas fechas, que se aprende jugando siempre, que jugando se crean vínculos y que un juguete es un objeto que sirve para jugar, no tiene que ser el objeto de moda y más costoso, puede ser desde una caja de cartón hasta una pista de autos, los hay de todas las características que nos imaginemos y para todas las edades”

¿Cuando un juguete es didáctico y fomenta el aprendizaje?

“Mas allá de puntualizar en un juguete si es didáctico o no, a mí me gusta hablar de juegos o tipos de juegos, por ejemplo a los niños les encanta simular situaciones de la vida real mediante sus muñecos, disfraces o imitaciones. Esto se conoce como juego simbólico y tiene muchos beneficios en el desarrollo del lenguaje, la imaginación y la empatía. Hay tantos juegos simbólicos como imaginación tienen las infancias, así que podríamos decir que hay infinitos ejemplos de juegos simbólicos” detalla Noemí.

Los juguetes y el mercado

¿Qué juguetes son nocivos para la salud física o psíquica del niño? ¿Qué opina del pop it, por ejemplo?

Todos los años surgen juguetes como modas, el pop it forma parte de los conocidos juguetes antiestrés, pensados para manipular, presionar o estrujar. Surgieron para “autorregular el estrés y la ansiedad en niños con hiperactividad o TDAH, déficit de atención, problemas de concentración, autismo, etc”, pero su uso se ha extendido a todo público.

Además es necesario mencionar a la tecnología, y el uso en la industria y para las infancias. Muchos especialistas no recomiendan tabletas y celulares en la primera infancia, de todas formas se entiende que en la actualidad es imposible alejarlos de los dispositivos, pero al menos debemos pensar en regular su uso y favorecer otro tipo de juegos que potencien la imaginación y  la interacción, aclara Noemí.            

Por su parte Lennix dice “Hoy en día resulta una tarea ardua y difícil para las familias lograr un balance entre el trabajo, los oficios de la casa y jugar con sus niños. Sin embargo, es esencial lograr momentos exclusivos y de calidad con ellos, donde aprovechen al máximo el tiempo que tienen juntos para relajarse y jugar y aunque a veces puede parecer que no podemos competir con el entretenimiento que ofrece una pantalla, la clave quizás está en proponer  un juego que le resulte placentero a quien lo propone, así el niño se sentirá convocado.

Si bien es importante contar con espacios acondicionados para el juego en las casas, en las calles, en las escuelas, donde poder jugar de manera libre y  sin peligros,  sin duda lo que no puede faltar es un otro dispuesto a darse el tiempo necesario sin prisas, con quien  poder desplegar la imaginación y recogerla, un otro con actitud abierta, positiva, confiada y receptiva que le permita al niño proponer y desplegar sus intereses.  A partir de estas primeras interacciones, los niños desarrollan una visión del mundo y de sí mismos, como ya dijo Noemí y que es fundamental en la constitución de su identidad a futuro”.

 

El niño internado y el espacio del juego

En situación de internación también los niños tienen su espacio destinado al juego, a la alegría y a sacarlos por momentos de la situación de dolor; Sonia Sigolí, licenciada en enfermería quien desde hace 21 años se desempeña en el Servicio de Pediatría del Centro de Salud y desde hace un año es la jefa de enfermería del sector, nos cuenta que todo niño que pueda por su situación de salud movilizarse hasta la sala de juegos, aun con el suerito, lo hace luego del baño y de los controles médicos o en el horario de la tarde. Tienen su espacio, tienen juegos y pueden compartir momentos con los otros niños o con sus cuidadores; siempre cuidados y asistidos por el personal de la sala de pediatría. Los juegos y los juguetes se disponen para el uso del niño según su edad y su condición para fomentar el desarrollo.  Esto siempre hablando de la situación pre pandemia, ya que en estos momentos el acceso a este sector debió restringirse por el protocolo Covid 19, a fin de proteger la salud del niño y de la comunidad, nos cuenta Sonia.

 

Además, del benéfico impacto sobre el desarrollo, el juego proporciona un contexto que sirve de apoyo para sobrellevar los efectos adversos del estrés, haciendo de este una estrategia potente para ayudar a niños y adultos a lidiar  con las consecuencias negativas que está teniendo la pandemia sobre su salud mental, y que en este momento es fundamental, indica Lennix.

La singularidad de cada niño a la hora de elegir un juguete

“El jugar le proporciona alegría y satisfacción, además de permitirle a los niños exteriorizar sus miedos, angustias sus preocupaciones más intimas, posibilitándoles elaborar emociones y sentimientos, recreándolas a través de los objetos, inventando historias, ensayando nuevos finales, poniéndose en la piel de otros, repitiendo hasta la saciedad sensaciones placenteras para ellos.

Mediante el juego compartido con otro en especial con pares, el niño aprende a aceptar normas y pautas de convivencia, como esperar el turno, ganar, perder, también a lidiar con la frustración, ponerse en el lugar de otros, etc, permitiéndole desarrollar todas la funciones físicas, psíquicas y sociales necesarias para un crecimiento sano y equilibrado” nos cuenta Lennix.

En este sentido, le pedimos a Noemí algunos ejemplos  de construcción de juegos y juguetes para cada edad, que nos hagan posible alejar a los niños de la tecnología, sin que caigan en el aburrimiento.

Por ello, los juguetes además de ser elegidos por la edad  deben ser elegidos, en relación a las características singulares de cada niño. Sin embargo,   a grandes rasgos podemos decir que, hasta el año, los juguetes deben ser muy seguros y contribuir al descubrimiento de lo motriz de ese bebe. Los más aconsejables son los peluches, muñecos, juguetes móviles, que atraerán su atención y les harán experimentar nuevas sensaciones.

De 1 a 3 años, juegos de construcción, muñecos, juegos para encastrar, juguetes de arrastre, son convenientes para que ganen confianza y autonomía, aprendan a distinguir colores, formas y sonidos, también para que adquieran destreza y noción de espacio.

De 3 a 6 ya hay más amplitud de juegos de mesa, construcciones, pizarras, puzzles, bicicletas, plastilinas, disfraces, libros de cuentos. Juguetes que potencien sus capacidades expresivas, comunicativas.

De 6 a 10 años, para esta franja son ideales puzzles más complejos, juegos de construcción, de imitación disfraces, simbólicos y de reglas; miniaturas, manualidades, juegos de habilidad, libros, cuentos, nos aconseja Noemí.

Por lo tanto expresa Lennix “Teniendo en cuenta que la principal actividad de la vida infantil  es jugar, el mejor regalo que se le puede hacer a un niño en este y todos los días son momentos compartidos de calidad, mirarlo cuando lo miras  y presencia cuando estás con él o ella. Revalorizar el juego como un momento para dar y compartir amor que es fundamental en la vida de cada niño, de cada familia o de cada vinculo”.

 

 

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